Las derrotas suceden en la vida. Eso es un hecho, algo que nos duele y nos atormenta, que nos apresa en una nube de relámpagos y truenos que centellean en nuestra muerte hasta que el amargo recuerdo de la derrota se vuelve turbio y apenas reconocible, oculto en lo más profundo de la parte más turbia de nuestro cerebro. A nadie le gusta perder.
Aunque lo que he dicho anteriormente es cierto, debo aclarar que aunque en la vida haya derrotas, no nos debemos dar por vencidos, y mucho menos darnos por vencidos a causa de que sabemos que es posible encontrar la derrota en alguna de nuestras muchas luchas diarias. Y es que, sencillamente, somos humanos, y nuestra ambición y nuestro orgullo nos empuja a perseguir nuestras metas con ñas, dientes y cuchillos si es necesario. O debería, ya que no todos son capaces de hacerlo, o simplemente prefieren esconderse por el miedo a las heridas (ya sean de la carne o de la mente) que por el contrario no es seguro que aparezcan. Esos son los débiles, y esos son los que tienen que obtener fuerzas, aunque crean que no las haya.
Esta vez, no escribo este texto con intención de criticar la debilidad deliberada y premeditada, sino que vengo aquí, a escribir esto después de mucho tiempo, para animar a aquellos que se sientan sin fuerzas y abatidos, a aquellos que se sientan desamparados e indefensos, impotentes y maltrechos a luchar, a tomar las riendas de sus vidas. La voluntad es la base sobre la que se establecen los cimientos de la vida, e incluso el ser más débil es temible cuando su voluntad aprieta.
viernes, 27 de abril de 2012
jueves, 9 de febrero de 2012
Es fácil.
Hoy en día hay valores que se han perdido o que empiezan a considerarse menos importantes de lo que realmente son, y este es el caso de la sinceridad en el más absoluto de los sentidos, un valor que a medida que pasa el tiempo se va perdiendo.
Prueba de ello es la falsedad en muchas relaciones interpersonales. Esa falsa cordialidad con gente que no es de nuestro agrado, esa sonrisa falsa ante alguien que nos cuenta historias que no nos producen nada salvo aburrimiento e indiferencia, esas mentiras que algunos se inventan para no quedar mal ante una persona. Eso, señores, no es más que falsedad, mentira, y como tal debe erradicarse. ¿Qué más da que piense mal de ti alguien que ni te importa?
Es cierto, como muchos me han dicho, me dicen y me dirán, que el ser humano está obligado a coexistir con otros humanos, como dijo Aristóteles, el hombre es un "animal político" que necesita de la sociedad para vivir, pero eso no implica que tenga que llevarme forzosamente bien con todos. No, eso nunca. Si alguien es objetivo de mi odio, lo es, y no me andaré por las ramas por el simple hecho de que es posible que no sea políticamente correcto. Es simple, no se dirá de mí que soy un sucio y débil mentiroso. Muchos dicen también que es una cuestión de respeto. ¿Respeto? En caso de que exista, éste debe ganarse, pero cada día hay menos pruebas de su existencia a lo largo de la historia. Incluso los que más respetan son irrespetuosos con algo, y si no respeto algo no seré un falso, prefiero ser considerado un sincero irrespetuoso que un falso respetuoso, al menos viviré en paz conmigo mismo, aunque tenga que guerrear con el resto de la humanidad, debilitada a lo largo de la historia del hombre.
Creo que toda esta reflexión debería servir para darnos cuenta de lo poco fiable que es la palabra de un humano al frente si no va acompañada de hechos, y es que por mucho que digan que es cortesía, simplemente es mentira, y eso demuestra que no estoy hablando de sandeces, la sinceridad en sentido más absoluto ya pocos la poseemos, y es una lástima.
Prueba de ello es la falsedad en muchas relaciones interpersonales. Esa falsa cordialidad con gente que no es de nuestro agrado, esa sonrisa falsa ante alguien que nos cuenta historias que no nos producen nada salvo aburrimiento e indiferencia, esas mentiras que algunos se inventan para no quedar mal ante una persona. Eso, señores, no es más que falsedad, mentira, y como tal debe erradicarse. ¿Qué más da que piense mal de ti alguien que ni te importa?
Es cierto, como muchos me han dicho, me dicen y me dirán, que el ser humano está obligado a coexistir con otros humanos, como dijo Aristóteles, el hombre es un "animal político" que necesita de la sociedad para vivir, pero eso no implica que tenga que llevarme forzosamente bien con todos. No, eso nunca. Si alguien es objetivo de mi odio, lo es, y no me andaré por las ramas por el simple hecho de que es posible que no sea políticamente correcto. Es simple, no se dirá de mí que soy un sucio y débil mentiroso. Muchos dicen también que es una cuestión de respeto. ¿Respeto? En caso de que exista, éste debe ganarse, pero cada día hay menos pruebas de su existencia a lo largo de la historia. Incluso los que más respetan son irrespetuosos con algo, y si no respeto algo no seré un falso, prefiero ser considerado un sincero irrespetuoso que un falso respetuoso, al menos viviré en paz conmigo mismo, aunque tenga que guerrear con el resto de la humanidad, debilitada a lo largo de la historia del hombre.
Creo que toda esta reflexión debería servir para darnos cuenta de lo poco fiable que es la palabra de un humano al frente si no va acompañada de hechos, y es que por mucho que digan que es cortesía, simplemente es mentira, y eso demuestra que no estoy hablando de sandeces, la sinceridad en sentido más absoluto ya pocos la poseemos, y es una lástima.
sábado, 28 de enero de 2012
Imbéciles.
Típico de muchas personas. Demasiado típico. Quejarse. El problema que muchas personas padecen, y que casi podría considerase enfermedad, es que se quejan cuando no tienen razones para hacerlo. Hay muchos ejemplos a diario, y creo que no es algo que afirmo porque sí o para tener algo que criticar. No, simplemente expongo un hecho y creo que debemos tomar todos conciencia de él.
Digamos que la gente se queja de lo típico: dinero, amor y la vida en general. Eso sí, los que suelen quejarse viven en una casa, duermen siempre bajo un techo (haga frío o calor) comen tres veces al día (o más) y muchos de ellos tienen trabajo estable o aún viven con los padres que los mantienen. En amor suelen quejarse con más o menos razones, pero siempre sin darse cuenta de que alguien junto a ellos les quiere, y que al menos (la mayoría) puede disfrutar de unos amigos. De la vida en general es muy fácil quejarse, pero es indignante y completamente patético hacerlo cuando disfrutas de unos lujos impresionantes y lo que realmente falla es que no vives como deberías vivir, prefiriendo hundirse en una mierda inexistente a flotar en un mar de oportunidades como es la vida. ¿Qué pasa? Es posible que si no luchas un poco o no le pones ganas dando la cara a la vida las cosas no vayan bien, pero ¡coño! ¡LUCHA! ¿O es que tienes miedo? Claro, siempre es más fácil quejarse sin hacer nada, no sea cosa que luchando algo salga bien y ya no haya de que quejarse...y por eso esos imbéciles (como plantea el título) son también débiles.
Digamos que la gente se queja de lo típico: dinero, amor y la vida en general. Eso sí, los que suelen quejarse viven en una casa, duermen siempre bajo un techo (haga frío o calor) comen tres veces al día (o más) y muchos de ellos tienen trabajo estable o aún viven con los padres que los mantienen. En amor suelen quejarse con más o menos razones, pero siempre sin darse cuenta de que alguien junto a ellos les quiere, y que al menos (la mayoría) puede disfrutar de unos amigos. De la vida en general es muy fácil quejarse, pero es indignante y completamente patético hacerlo cuando disfrutas de unos lujos impresionantes y lo que realmente falla es que no vives como deberías vivir, prefiriendo hundirse en una mierda inexistente a flotar en un mar de oportunidades como es la vida. ¿Qué pasa? Es posible que si no luchas un poco o no le pones ganas dando la cara a la vida las cosas no vayan bien, pero ¡coño! ¡LUCHA! ¿O es que tienes miedo? Claro, siempre es más fácil quejarse sin hacer nada, no sea cosa que luchando algo salga bien y ya no haya de que quejarse...y por eso esos imbéciles (como plantea el título) son también débiles.
martes, 20 de diciembre de 2011
Algo de Fantasía
Nació, y ya sabía que era especial. Había nacido bajo el signo del martillo. Fue creciendo y su aprendizaje fue espléndido, tal y como se preveía al ver su gran fuerza de voluntad y su perseverancia. Se hizo diestro en el manejo de las armas, pero no descuidó el intelecto.
Cuando llegó ya a la edad adulta marchó con sus huestes para sembrar su poder, y así lo hizo.Los necios que creían en la mentira, la falsedad y el llanto sucumbieron sin cesar uno tras otro bajo los ejércitos de la verdad. La población lo aclamaba por haber convertido en fuertes a aquellos que supieron vencer las lacras y las debilidades de un mundo al que antes les interesaba la docilidad.
El nombre de este gran hombre era VOLUNTAD.
Mediante una historia de fantasía se puede transmitir mucho, incluso desde un cuento tan corto y probablemente inconcluso y atípico como el anterior. En este caso, sigo defendiendo la voluntad, la verdad y la perseverancia como formas de fuerza, y la mentira, la rendición y la creencia de imposibilidad ante todo lo realizable como la más pura de las debilidades.
Cuando llegó ya a la edad adulta marchó con sus huestes para sembrar su poder, y así lo hizo.Los necios que creían en la mentira, la falsedad y el llanto sucumbieron sin cesar uno tras otro bajo los ejércitos de la verdad. La población lo aclamaba por haber convertido en fuertes a aquellos que supieron vencer las lacras y las debilidades de un mundo al que antes les interesaba la docilidad.
El nombre de este gran hombre era VOLUNTAD.
Mediante una historia de fantasía se puede transmitir mucho, incluso desde un cuento tan corto y probablemente inconcluso y atípico como el anterior. En este caso, sigo defendiendo la voluntad, la verdad y la perseverancia como formas de fuerza, y la mentira, la rendición y la creencia de imposibilidad ante todo lo realizable como la más pura de las debilidades.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Me da igual.
Me da igual donde me lleven mis creencias. Me da igual si alguien pretende repudiarme por ellas. He crecido con dichas creencias y con ellas moriré. La fuerza no se ostenta sólo en los brazos, el coraje es también una de las más importantes herramientas en nuestro haber. Siempre crecemos asustados de aquello que es malo, y sin embargo a pocos se les enseña a combatir lo malo y a enfrentarse al miedo. Eso es cobardía y no tiene nada de positivo.Nací así, con mi carácter, que más de un problema me ha dado, y no renuncio a él. Me da igual que con ello sólo consiga caerme una y otra vez, yo siempre me levanto. Si con mi manera de ser consigo que alguien decida luchar y no rendirse nunca, aunque ello conlleve su odio hacia mi persona, no habrá sido en vano ser quien soy, y podré saber que, como siempre, mi manera de ser y hacer las cosas es desconsiderada, pero con buena intención y al fin y al cabo quien no me quiera a su lado es porque no merece mi presencia a su lado o porque son demasiado débiles como para no sentirse incómodos con mi nunca humilde presencia.
sábado, 19 de noviembre de 2011
Curioso
Es curioso empeñarse en algo que es, a simple vista, muy difícil de lograr, tanto que casi parece imposible. Sin embargo el humano es ambicioso por naturaleza, siempre quiere más, por eso si no consigue más su vida se estanca y se acaba preso de la tristeza. ¿Y cómo se consigue? con perseverancia, aunque por lo visto, no es suficiente. No me arrepiento de seguir luchando y sin rendirme, a pesar de que me estoy encaminando, casi con total seguridad, a la derrota. Lucho no porque la razón me diga que tengo que luchar, lucho porque nunca pienso rendirme. Mi corazón se niega a aceptar aquello que mi mente ha predicho con lógica. Y si tengo que caer derrotado lo haré, pero con honor, y sacaré del mal trago una experiencia. Puedo parecer un loco, no he dicho que no lo esté. Puedo parecer masoquista, y posiblemente lo soy. Sólo sé que hasta día de hoy mi determinación es inflexible...y así seguirá siendo...Por ella.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Mundo...mundo...
El mundo es un lugar. Un gran lugar, lleno de grandes virtudes tales como la felicidad, la alegría, la valentía, el coraje, la perseverancia, el honor....pero es también un lugar lleno de lacras como la tristeza, el llanto, la cobardía, la rendición....El problema del mundo es la estupidez que en él reina. Seamos sinceros y miremos alrededor. Nos rodea gente estúpida. No en cuanto a conocimientos, no en cuanto a sabiduría se refiere, sino en cuanto a manera de actuar. Gente que se rinde por insignificantes hechos como una ruptura amorosa o cosas de ese estilo. El problema no es que se sientan mal por ello, el problema es su falta de voluntad. Yo no soy actualmente feliz, pero no me rindo. En la voluntad está la virtud. Si tú quieres estar bien, llegará el día en el que lo estarás. Si por el contrario te encierras en tu propio universo te convertirás en un esclavo de tus actos (puesto que no aprenderás a ser feliz) y en un prisionero de tus sentimientos (pues está claro que serán ellos los que te encerrarán en esa prisión de carne y hueso que tenemos por cuerpo). Como bien he dicho antes, la manera para afrontar los problemas son las grandes virtudes. Yo contemplo nueve, puesto que el odinismo así las distingue, que considero son las correctas para afrontar la vida: Honor, coraje, verdad, fidelidad, laboriosidad, confiar en ti, hospitalidad, disciplina y perseverancia. Difíciles de aplicar, pero una buena guía para la vida. Comete errores, pero que sean porque no has sabido más, no porque decidiste que te plantabas. No te conviertas en un estúpido, en un cobarde, sé tú mismo, con fuerza renovada...
domingo, 13 de noviembre de 2011
Malditas derrotas
No sé si soy el único que detesta perder. Ni lo sé ni me interesa saberlo, aún así me veo obligado a decir que es duro, muy duro, caer derrotado cuando se ha luchado por no hacerlo. Si pierdes porque te rindes es cobardía, pero si pierdes porque te han superado es de valientes, hasta aquí, completamente correcto. Sin embargo, está claro que una derrota habiéndote esforzado por ganar (sea en el ámbito vital, deportivo, entre relaciones humanas...) duelen siempre muchísimo más que las rendiciones, puesto que si te rindes, has perdido antes de comenzar, pero si luchas, tienes la opción de vencer. ¿Qué pasa cuando te derrotan? Simple, debes luchar. Retomar una lucha. Hacerte fuerte. Es no dejarse vencer ni siquiera cuando ya estás vencido, seguir luchando por lo que crees con orgullo. Saca todo tu espíritu combativo, demuestra que nunca pudieron, pueden ni podrán contigo. Sobreponte a la adversidad, enfréntate a ella con las escasas fuerzas que te queden. Cuentan que los berserkers eran capaces de combatir incluso malheridos, cierto es que estaban cegados por la ira y la rabia (y quizá más cosas), y nunca se rindieron. La verdad es una y simple, vivir de rodillas es de necios y cobardes, vivir cual fantasma apesadumbrado por sus temores, morir de pie es valiente y noble, y acaba siendo más satisfactorio que el abrazo que te de la muerte sea breve que no que sea esperado sin hacer nada durante años por aquellos que fueron demasiado cobardes y se rindieron a la primera derrota que les presentó la vida...
sábado, 12 de noviembre de 2011
Objetivos
A menudo tendemos a colocarnos objetivos complicados, que parecen no tener alcance o ser demasiado costosos, pero a la hora de la verdad, sabemos que si nos los marcamos es porque de verdad creemos en su consecución, aunque nuestra conciencia nos diga lo contrario. Es entonces cuando se ve que por naturaleza necesitamos tener alguna meta, sea más noble o más estúpida, pero metas, necesitamos objetivos que cumplir. Los problemas surgen cuando creemos demasiado que no podemos conseguirlos. ¿Por qué no? Todo consiste en ser perseverante, como siempre he defendido. El momento en que fracasas no es aquel en el que fallas en la consecución de tu empresa, sino en el que decides no empezarla. Es cierto, si empiezas una contienda puedes fracasar en el intento, pero sin embargo, puedes conseguir su resolución...si no das comienzo a esa empresa, nunca conseguirás alcanzar tu meta...Atreverse da opciones, rendirse te lleva de cabeza a la derrota. Vivir escondido es debilidad, morir por tu propósito es honroso y valiente...Si te rindes no conseguirás nada, si lo intentas puedes aspirar a todo.
Hasta que punto llegamos...
Desde nuestra más tierna edad se nos inculca qué debemos hacer, y eso no es malo, puesto que todos en ciertos momentos necesitamos una guía, una guía que nos enseñe qué hacer en el día a día, lo más básico para vivir, pues nadie nace aprendido y se debe aprender...Sin embargo, llega un momento en el que los sujetos pasamos a tener propia voluntad, una voluntad que debería ser inquebrantable, y digo debería, porque salvo rara excepción, nadie tiene tal voluntad. ¿Por qué? ¿por qué la gente se empeña en seguir unos cánones que impone una mayoría cuya mentalidad es fácilmente manipulable y débil? La respuesta es sencilla: debilidad.
La gente tiene miedo a mostrarse como es. Desde siempre, a los humanos les gusta contrastar lo que ellos creen con lo que creen los demás, y por el miedo a lo que puedan decir, cambian de idea o hacen ver tal cosa. Pues bien, yo me niego a que eso sea así. Todos los que decidan que no eres digno de su compañía y conversación es porque ellos nunca lo fueron de ti. Los que de verdad sepan apreciarte, sabrán hacerlo con tus ideas, y tú modo de actuar. La vida nunca debe basarse en rendir pleitesía a aquellos que nunca rendirán pleitesía a los valores correctos. Los errores nos enseñan, por eso debes ser tú mismo siempre, para cometer los errores correctos que te llevarán no a la perfección (puesto que la perfección como tal no existe) sino a tu máximo esplendor personal, el cual esbozará en ti la sonrisa más satisfactoria y verdadera que jamás habrá existido, puesto que será cuando la vida decidirá también sonreírte a ti...
La gente tiene miedo a mostrarse como es. Desde siempre, a los humanos les gusta contrastar lo que ellos creen con lo que creen los demás, y por el miedo a lo que puedan decir, cambian de idea o hacen ver tal cosa. Pues bien, yo me niego a que eso sea así. Todos los que decidan que no eres digno de su compañía y conversación es porque ellos nunca lo fueron de ti. Los que de verdad sepan apreciarte, sabrán hacerlo con tus ideas, y tú modo de actuar. La vida nunca debe basarse en rendir pleitesía a aquellos que nunca rendirán pleitesía a los valores correctos. Los errores nos enseñan, por eso debes ser tú mismo siempre, para cometer los errores correctos que te llevarán no a la perfección (puesto que la perfección como tal no existe) sino a tu máximo esplendor personal, el cual esbozará en ti la sonrisa más satisfactoria y verdadera que jamás habrá existido, puesto que será cuando la vida decidirá también sonreírte a ti...
Extraño escrito...
Quizá seas incapaz de entender esta historia. Puede que no seas capaz de ver más allá en las palabras que escribiré. Es posible que tu mente no sea suficientemente hábil como para captar cuándo, cómo y por qué esta historia tiene su relevancia dentro del mundo, aunque pocos de nosotros seamos capaces de verlo. Pero no te voy a pedir que la entiendas. Ni siquiera que lo intentes. Sólo te pediré que la leas con los 5 sentidos puestos en la lectura y que trates de no morir después de leerla. Es tu única obligación.
Ahí va….
Un hombre de nacionalidad, edad e identidad desconocida vivía en un pequeño pueblo dónde lo más importante era el surrealismo. Y, ¿por qué? Te preguntaras. Pues bien, este hombre era hijo de la oscuridad y la tristeza, vivía para deprimir a los demás, y nadie escapaba a su tiranía, pero todo lo que sube, baja y en su caso no fue menos… pues ¿cuál es el mejor remedio a la tristeza? Simplemente la felicidad. Una mujer, también de localidad, edad e identidad desconocida representaba la alegre felicidad. Y fue la causante de la herida mortal del hijo de la tristeza, pues el hijo de la tristeza quedó rápidamente subyugado a esta mujer, pues se enamoró. Su tristeza fue creciendo con el tiempo, pero no así su habilidad de transmitirla perdiendo así una de sus facultades malévolas. Pues bien, con el tiempo, la felicidad se enamoró de la tristeza. Formándose así la felicidad y desapareciendo la tristeza…pero al desaparecer la tristeza el hombre murió, pues la tierra ya no le necesitaba y fue tragado por las entrañas de ésta.
Cuenta la leyenda, que aún se puede ver el fantasma de la tristeza rondando sobre la faz de la tierra…si la felicidad eres tú..
¿Quién soy yo?
Ahí va….
Un hombre de nacionalidad, edad e identidad desconocida vivía en un pequeño pueblo dónde lo más importante era el surrealismo. Y, ¿por qué? Te preguntaras. Pues bien, este hombre era hijo de la oscuridad y la tristeza, vivía para deprimir a los demás, y nadie escapaba a su tiranía, pero todo lo que sube, baja y en su caso no fue menos… pues ¿cuál es el mejor remedio a la tristeza? Simplemente la felicidad. Una mujer, también de localidad, edad e identidad desconocida representaba la alegre felicidad. Y fue la causante de la herida mortal del hijo de la tristeza, pues el hijo de la tristeza quedó rápidamente subyugado a esta mujer, pues se enamoró. Su tristeza fue creciendo con el tiempo, pero no así su habilidad de transmitirla perdiendo así una de sus facultades malévolas. Pues bien, con el tiempo, la felicidad se enamoró de la tristeza. Formándose así la felicidad y desapareciendo la tristeza…pero al desaparecer la tristeza el hombre murió, pues la tierra ya no le necesitaba y fue tragado por las entrañas de ésta.
Cuenta la leyenda, que aún se puede ver el fantasma de la tristeza rondando sobre la faz de la tierra…si la felicidad eres tú..
¿Quién soy yo?
viernes, 11 de noviembre de 2011
Tenlo todo claro
Debes tener claro siempre que los cambios no son más que arañazos en la superficie y que no eres más que lo que Odin ha tejido en tu nacimiento y destejerá el día de tu muerte…Sin embargo, tú escoges tu destino con tus actos, ya que según ellos tu vida tomará un rumbo u otro entre la infinidad de caminos que el viejo padre propuso en la creación de tu ser. Por eso la máxima de luchar no es válida sólo para esta vida, puesto que creas en vidas posteriores a la terrenal y existencial en el mundo actual o no, tu lucha nunca será en vano. Servirá de ejemplo para aquellos que deben continuar con la especie, para aquellos que no saben cómo continuar porque su mente es débil como la de una anciana, una anciana que sin embargo querrá aprender a ser fuerte y a luchar. Todos sabemos que la crueldad es propia de humanos, pero se trata de evitar que nos coman, y vivir en libertad y felices…
Momentos embarazosos
La rabia se apodera de todo mí ser y debe salir. Explotar. Mi rabia es comparable a lo que provocó el big bang (fuere lo que fuere) e incluso me atrevería a decir que fue mi rabia, acumulada en un solo punto lo que explotó. Quizá tenga mis razones para tal enfado, o quizá no las tenga. Nunca puedes buscar explicación a todo, aunque siempre tienes que intentar encontrarla, tenga, o no tenga solución ese punto concreto. Todos nos hemos enfadado alguna vez, ¿cierto? Y todos hemos tenido esa necesidad de gritar y liberarnos, pero cuando no podemos hacer otra cosa que aguantar con bravura ¿qué pasa? Sí, evidentemente sale por el método más embarazoso durante la fase de del enfado, y es que llorar cuando estás enfadado no es síntoma de debilidad ni delicadeza ni nada de estilo parecido, sino que es un síntoma de fortaleza e inconformismo, es la rabia saliendo por cada uno de tus poros. Sudas e intentas hacer caso omiso de las palabras que se dirigen a ti, sean de buena o mala fe, pero tú sigues en tu empeño de omitirte del mundo, de aislarte. Y al final todo acaba. Una ducha relajante, o estudiar, o simplemente pasarlo bien… Pero ese momento es simplemente un momento en el cual lo único que deseas es acabar ganando tú…y uno en el que normalmente acabas perdiendo.
No es un buen día...o sí.
Cuando despertó, el cielo estaba negro, pero era día. No había luz, pero era ya mañana. Lo primero que pensó al ver cielo fue que era un mal día. Se levantó refunfuñando y se preparó un frugal desayuno, tan frugal que en apenas tres bocados y no había más desayuno. Se sentó en su sillón y encendió su pipa para disponerse a fumar, cuando un rayo, y segundos más tarde un trueno, le hicieron mirar por la ventana y refunfuñar. Seguía siendo un mal día. Se puso a pensar en todo lo que había acaecido en su vida. Temblaba. Se puso a llover. Nunca fue un buen día. Se levantó dispuesto a bajar las cortinas, porque ¿cómo podía ser que siguiera contemplando ese desastre cuando podía estar durmiendo? Y al acercarse lo comprendió todo. Seguía oscuro. Seguía lloviendo. No cesaban truenos y relámpagos. Pero como guardado por el incansable Heimdall, surgió el arcoíris y con él una estampa propia de un corazón marchito que se reencuentra por fin, con la felicidad. Y es que por muy oscuro que se vea el día, nunca debes olvidar que detrás de las negras nubes y oscuras tempestades te está aguardando el sol.
Felicidad
Valor no es no temer. El valor no es superar el miedo, sino enfrentarlo. No siempre superarás las adversidades, pero sólo las que enfrentes serán las que, dentro del dolor de la derrota, tendrán alguna connotación positiva. Tu voluntad en la vida debe ser afilada como una espada, certera como una lanza e inquebrantable cual escudo acabado de formar. Nunca olvides la gente que te rodea, puesto que gracias a ellos eres lo que eres, puesto que tus actos determinan en gran manera tu futuro, y si escogiste tenerlos cerca elegiste un camino que ha tejido el porvenir. Aprovecha las oportunidades que te brinda la vida, pues el velo de la oscuridad es fácilmente desechable con perseverancia. Si te rindes, pierdes, si pierdes no te levantas. Lucha y puede que venzas. ¿Qué puedes perder? Todo aquello que ganes será justo, y todo lo que pierdas es porque no lo necesitabas. El miedo no aporta nada al hombre, pero tenerlo y no afrontarlo aporta negatividad, pues al final todos perseguimos la felicidad y sólo los cobardes ignoran su significado y son tan necios que no quieren conocerlo.
Cobardía desechable.
La vida es un regalo, un regalo impresionante, un regalo del cual los que intentan evadirse pueden ser considerados, en su más estricto sentido, cobardes. Cobardes sin más. “La vida es una mierda” dirán. Sus razones serán razones que a ellos (salvo rara excepción) no les afectan en lo más mínimo. La gente sabe, pero no acepta, que la niebla no son más que las mentiras que el tiempo va a desenmascarar, puesto que hasta la silueta de un árbol es amenazante tras la cortina que la bruma siembra a su alrededor, y la bruma, amigos, no es más que el desacuerdo con una vida que se nos ha entregado para ser felices, y para vivir con honor, verdad, hospitalidad, una confianza en tu persona que nunca debe decaer, una cierta disciplina; ni tan dura como para no dejarte respirar ni tan frágil como para sembrar el desorden en tu vida y a todo eso hay que añadir una fuerza de voluntad férrea. Nadie vivió sin esfuerzo y ningún esfuerzo será ingrato, puesto que si en el esfuerzo caes derrotado, esa derrota tendrá algo positivo, algo que te enseñará que la vida es un peligro constante, un peligro que sin embargo, se combate, con coraje y verdad, con laboriosidad y perseverancia. Como siempre se puede decir, nadie nace aprendido, pero morir como un débil es una vergüenza, y claramente lo digo, vivir no es sobrevivir, vivir es regalar sonrisas a los que junto a ti, decidieron luchar, y a ellos te debes, como al viejo padre, pues sin ellos solo te quedas, y si solo te quedas las batallas más arduas son, aún, más fatigosas y costosas… Pero rendirse sólo te hará merecedor de una muerte, una muerte de la cual quieres escapar sin darte cuenta de que el camino antes de llegar a la muerte te da un objetivo, como mínimo uno, que es el de luchar y ser feliz enseñando a los demás que la felicidad engendra un amor difícil de sustituir puesto que todos moriremos pero no todos del mismo modo…y yo no pienso morir como un cobarde.
Vivid
Hay muchas guerras. Ha habido muchas guerras, y siempre las habrá. Pero no todas las guerras son conflictos armados. Si bien la vida es algo bueno, que merece ser vivido con toda la alegría que uno sea capaz de abocar en ella, no deja de ser una guerra, plagada de batallas constantes y tú eres quien debe librarlas. El miedo no es más que un falso escudo para prevenir el dolor, un dolor que debe hacernos más fuertes, darnos esa rabia propia de los Berserkers ayudados por Odin en los peores momentos de su existencia hasta el punto de convertirlos en los más feroces guerreros de toda la tierra (e incluso alrededores), debemos luchar siempre, pues rendirse es el paso seguro hacia la derrota, y la derrota nunca puede ser negativa si se ha luchado, puesto que más vale perder con honor que perder sin él, igual que vale más morir habiendo luchado que morir dejándose llevar por el abrazo de ese frío esqueleto que se asoma con una guadaña por la espalda cual cobarde para llevarte con ella. Nadie dijo que vivir fuera fácil, nadie dice que luchar sea sencillo y nadie dirá que la victoria fue pan comido, pero si no asestas el golpe te golpean, y puestos a elegir, lo primero y más importante es evitar que tú y la gente a la que tienes apego y cariño sufra daño alguno, puesto que son tus compañeros de batalla. Recuerda también que perder una batalla no es más que perder una insignificante parte de lo que es la guerra, y nunca ( y conviene que se entienda lo de nunca) podrá ser superior a toda la lucha de una vida.
Debes tener claro siempre que los cambios no son más que arañazos en la superficie y que no eres más que lo que Odin ha tejido en tu nacimiento y destejerá el día de tu muerte…Sin embargo, tú escoges tu destino con tus actos, ya que según ellos tu vida tomará un rumbo u otro entre la infinidad de caminos que el viejo padre propuso en la creación de tu ser. Por eso la máxima de luchar no es válida sólo para esta vida, puesto que creas en vidas posteriores a la terrenal y existencial en el mundo actual, tu lucha nunca será en vano. Servirá de ejemplo para aquellos que deben continuar con la especie, para aquellos que no saben cómo continuar porque su mente es débil como la de una anciana, una anciana que sin embargo querrá aprender a ser fuerte y a luchar. Todos sabemos que la crueldad es propia de humanos, pero se trata de evitar que nos coman, y vivir en libertad y felices…
Y sí, y sí.
Cierto es que hay momentos que desearíamos que cambiaran en nuestras vidas, puesto que en cierto momento nos producen un dolor y un malestar que parecen ser superiores a nuestras fuerzas. Pueden ser momentos de tristeza, de dolor, de enfado...Pero sin embargo, frente a esta situación debo decir que no son completamente vanas. Si se pueden evitar, mejor, puesto que siempre es más fácil vivir sin obstáculos que con ellos, pero sea como sea, hay que tener claro que cualquier problema al que te enfrentes tendrá una enseñanza, negativa si lo afrontaste de manera incorrecta, positiva si lo enfrentaste de manera correcta. Las maneras de enfrentarse a un problema son, por lo general, la valentía y la perseverancia, pues hay que tener el coraje de tomar según que decisiones y la fuerza de voluntad para llegar hasta el final con ellas, sea cual sea el resultado. Si nos enfrentamos a los problemas pensando en la derrota y en la rendición es cuando salimos proyectados y nos devoran, puesto que, en muchos casos, pese a estar inmaculados exteriormente, por dentro las heridas son llagas que no cierran en muchos muchos años, y mucho menos si no se pone voluntad en ello. Todos los momentos en la vida son únicos y desperdiciarlos es básicamente una cobardía y un odio cubiertos por sonrisas, sonrisas que al ser desenmascaradas dejarán entrever las sucias mentiras que en ellas han sido perpetradas.
Un principio...
Simplemente queda claro que la necesidad de expresar sentimientos e ideas ha sido siempre una constante en el hombre...Lo hicieron en la prehistoria con dibujos en las cavernas, lo hicieron con esculturas, con arquitectura, con escritos, con música...Y yo lo haré aquí. Pienso exponer aquí todas mis ideas y visiones sobre la vida, y quizás también algún que otro relato fantástico. Serán bien recibidas opiniones ajenas, pero no pienso ser benevolente con aquellos que simplemente se dediquen a criticar sin fundamento. Espero de corazón que os guste mi estancia aquí y que vuestra voluntad siga férrea y afilada como una espada...
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